¿Por qué un profesional excepcional debe desarrollar su inteligencia social?

Las inteligencias son múltiples por lo que no existe una jerarquía y pueden desarrollarse de acuerdo con las necesidades de cada individuo. Entre los diferentes tipos de inteligencia, encontramos la inteligencia social.

También conocida como interpersonal, la inteligencia social cumple un rol fundamental en la vida personal y profesional de los individuos.

En lo concerniente a este último entorno, desarrollarla marca la diferencia en los resultados y en el alcance de los objetivos de diferentes perfiles profesionales, desde miembro de equipos hasta puestos de liderazgo.

Pero, en definitiva, ¿qué es y para qué sirve la inteligencia social?

Si has ingresado a nuestro post con la intención de descubrir estas respuestas, te recomendamos que continúes leyendo el contenido hasta el final.

En los siguientes párrafos, hablaremos en detalle sobre la esencia de esta clase de inteligencia, desde su concepto hasta los consejos más eficientes para trabajarla y así, mejorar el intercambio informativo y las relaciones interpersonales.

¡No te detengas!

¿Qué es la inteligencia social?

En 1920, Edward Thorndike introdujo el concepto de inteligencia social a la cotidianeidad de las organizaciones designándolo como la habilidad de entender, gestionar y comprometerse en diferentes situaciones sociales. 

Después de algunas décadas, Daniel Goleman, un famoso psicólogo, escritor y periodista americano, definió a la inteligencia social como un sinónimo de sensibilidad social estableciendo algunas habilidades esenciales como:

  • Comunicación no verbal;
  • Comunicación verbal;
  • Empatía;
  • Asertividad.

En términos generales, podemos definir a la inteligencia social como la habilidad de entender, interactuar e influir en las personas bajo una perspectiva positiva. Así pues, tiene como principal enfoque la calidad y la armonía de los vínculos con los otros individuos de una sociedad. 

Dicho de otro modo, es una clase de inteligencia que se crea y desarrolla durante la relación de una persona con otros individuos de su entorno.

Principales características de la inteligencia social

Un individuo socialmente inteligente entiende el punto de vista de las personas con las que se relaciona. Además, sabe escuchar, comunicarse, trabaja en equipo, liderar personas y lidiar con situaciones conflictivas.

Otra característica crucial de la inteligencia social es la empatía. Las personas que cuentan con un excelente nivel de inteligencia social pueden ponerse en los zapatos del otro identificando sus debilidades, dudas y ayudando a subsanarlas mediante el aporte de insumos, conocimiento y recursos adecuados. 

O sea, individuos socialmente inteligentes están atentos a los sentimientos ajenos y se ponen a disposición para dialogar y contribuir de la mejor manera posible, ayudando a encontrar una solución que favorezca a las partes o proporcionando información relevante sobre un determinado asunto.

De este modo, la inteligencia social posibilita expandir la capacidad de entender a las personas y, por consiguiente, mejorar la forma en que se relacionan, creando un ambiente cooperativo y positivo, independientemente de la esfera en que se aplique.

La inteligencia social es saber convivir con otras personas de forma armónica y saludable trabajando conceptos como conciencia social y gestión de las relaciones.

En lo concerniente a la conciencia social, consiste en una competencia vinculada a la empatía mediante el entendimiento de los demás, considerando su subjetividad y teniendo en cuenta su papel en la sociedad y en una determinada empresa.

Por otro lado, la gestión de las relaciones o vínculos implica la habilidad de comunicarse y motivar a las otras personas, por lo que es un catalizador de cambios positivos siguiendo medidas colaborativas y desencadenando un clima ameno entre los individuos. 

Teniendo en cuenta los aspectos señalados hasta el momento, queda claro que la inteligencia social, cuando se desarrolla de forma adecuada, puede posicionarse como fuente de inspiración y de liderazgos.

¿Cuáles son las principales ventajas de desarrollarla?

Al llegar hasta aquí, es probable que hayas entendido que desarrollar la inteligencia social se ha convertido en un aspecto clave para posicionarse como un buen profesional. Básicamente, porque el trabajo en las organizaciones requiere comunicarse de forma adecuada y emprender relaciones saludables con los líderes, compañeros de equipo y otros sectores. 

Sin embargo, ¿cuáles son las ventajas más notables de priorizarla?

A continuación, presentamos 4 ventajas que fundamentan su optimización en el entorno corporativo:

Es decisiva para la resolución de conflictos

Cuando un individuo desarrolla su inteligencia social, puede detectar puntos críticos en sus relaciones interpersonales, así como posibles inconsistencias entre puntos de vista y conflictos que a la larga incidan en la calidad e intensidad de sus vínculos.

Esta dimensión se hace aún más relevante en el perfil de líder. Un líder debe ser capaz de predecir situaciones que puedan generar discusiones o circunstancias desagradables entre sus colaboradores, implementando sólidas medidas de detección anticipada de señales, fallas o problemas.

Mejora la gestión de crisis

Como mencionamos anteriormente, la inteligencia social y la empatía son conceptos que se encuentran estrechamente vinculados. Al potencializar la capacidad de ponerse en el lugar del otro bajo una perspectiva solidaria y subjetiva, automáticamente aumentamos la probabilidad de solucionar conflictos y lidiar con crisis de forma rápida.

Esto confluye en la minimización del tiempo requerido para calmar los ánimos, disminuir el estrés —consecuentemente, el síndrome de Burnout— y fomentar el entendimiento y buena comunicación entre las partes.

Fomenta la diversidad en las organizaciones

Uno de los principales desafíos de las empresas modernas es lidiar con las diferencias. De ahí la necesidad de estructurar una cultura que favorezca la diversidad.

Al hacerlo, los negocios no solamente logran enriquecer su plantel, sino también eficientar sus dinámicas internas considerando ideas innovadoras, estimulando la productividad y generando resultados más atractivos.

Además de promover la diversidad en las organizaciones, el desarrollo de la inteligencia social fomenta el networking y amplía las posibilidades de hacer muy buenos negocios

Esto se debe a que la mejora de las habilidades comunicativas e inherentes a las relaciones interpersonales permite contactar con otros individuos de forma más amena, cordial y poniendo en primer plano la buena convivencia.

Potencializa las oportunidades de negocio

El hecho de desencadenar relaciones más positivas y basadas en habilidades blandas, como empatía, confianza y solidaridad, aumenta las oportunidades de cerrar tratos extremadamente rentables y, por ende, el éxito financiero.

En este sentido, debemos recalcar que el intercambio de informaciones más efectivo y la generación de vínculos más estrechos eficientiza las negociaciones repercutiendo directamente en el potencial financiero de la empresa.

5 tips fantásticos para trabajar la inteligencia social

Ahora que ya conoces el concepto, la importancia y los diferenciales más relevantes de la inteligencia social, ha llegado el momento de presentarte los 5 mejores consejos para trabajarla y así, mitigar una serie de creencias limitantes:

1. Entrena tu perspectiva situacional

Las personas socialmente inteligentes logran ponerse gafas y observar bajo una dinámica multifocal. O sea, tienen presente que la variedad de opiniones y de puntos de vista forma parte de su realidad y del contexto en el que actúan.

Este enfoque múltiple posibilita analizar situaciones considerando diferentes perspectivas, los pros y los contras de determinados panoramas, circunstancias y eventos, así como entender la posición de las otras personas ante determinadas coyunturas.

2. Fomenta la flexibilidad y accesibilidad

La inteligencia social es una vía de doble mano y la ecuación es muy simple: para conectarse con otras personas es imprescindible abrir espacio para el desarrollo de nuevas relaciones. En otras palabras, debemos ser accesibles para conectarnos con otros individuos, ya sea compañeros de trabajo, partners de negocios o clientes.

Una de las formas de trabajar este tipo de inteligencia es escuchar a las otras personas con atención, decodificar sus mensajes de modo acertado y sobre todo, aportar información valiosa y ayudar a subsanar sus inquietudes.

Otra forma interesante de incrementar tu accesibilidad es colocándote a disposición para que las personas puedan hablarte en el momento que necesiten apoyo.

3. Expande tu red de contactos

En el medio profesional, ampliar la red de contactos se ha convertido en un aspecto crucial para aumentar la probabilidad de posicionarte adecuadamente en el mercado de trabajo.

Sin embargo, ampliar el networking también es una medida inteligente para desarrollar este tipo de inteligencia. Al fin y al cabo, comunicarse y crear vínculos con personas con diferentes talentos, características y visiones de mundo es una manera de enriquecer aún más tus experiencias y conocimientos.

4. Pule tu habilidad de observación

De la misma manera en que debemos tener presente el timing ideal para expresar opiniones y críticas, es importante saber cuando debemos callar y no interferir.

En efecto, alcanzar este equilibrio suele generar muchas dudas. Sin embargo, cuando lo convertimos en una práctica cotidiana fortalece las competencias interpersonales al paso que evita la ocurrencia de situaciones conflictivas.

5. Invierte en una capacitación en Coaching

El proceso de Coaching es una de las herramientas más poderosas para quienes desean optimizar su inteligencia social

Además de permitir el intercambio de información y experiencias con otros compañeros y profesionales, una capacitación en Coaching posibilita entender una serie de variables que pueden afectar negativamente el desarrollo de este y otros tipos de inteligencia. 

Luego, estas capacitaciones promueven el acceso a soluciones útiles y potencialmente efectivas para mitigar los puntos críticos y, de este modo, fortalecer esta habilidad blanda.

¡Hemos finalizado!

Como compruebas, la inteligencia social es una de las soft skills más importantes del entorno empresarial, por lo que poner en marcha acciones que promuevan su mejora representa una cuestión de supervivencia en el mercado.

¿Te sientes cómodo para poner en práctica nuestros consejos? ¡Cuéntanos enviando tu mensaje por la casilla de comentarios!

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