Coaching resiliente: cómo superar obstáculos gracias al Coaching

¿Superas los obstáculos con eficiencia y encaras las adversidades de la vida con optimismo? ¡Felicidades, eres un individuo resiliente!

En las últimas décadas, el término “resiliencia” ha ganado espacio no solo en la esfera personal, sino también en la profesional. Pero, ¿Qué significa ser una persona resiliente y cuál es la ventaja de tener esta habilidad?

En nuestro artículo, abordamos este tema de modo práctico y dinámico, para que comprendas el concepto y te enteres cómo el proceso de Coaching puede ayudar a convertirte en un individuo mucho más resiliente y feliz.

¡Toma nota!

¿Qué es la resiliencia?

Derivada del latín “resilire” (regresar al estado natural), la resiliencia es la capacidad de cada individuo de lidiar con sus propios problemas, sobrevivir y superarse ante situaciones adversas.

La persona resiliente no cede a la presión, independientemente de las circunstancias que enfrenta.

En este sentido, el nivel de resiliencia demuestra si una persona sabe o no trabajar bajo presión y situaciones límites, por lo que determina quién tendrá éxito y quién caerá en el intento.

En pocas palabras, cuanto más resiliente sea una persona, más fuerte y preparada estará para lidiar con las adversidades de la vida.

De hecho, muchos estudiosos afirman que gracias al desorden y al caos podemos desarrollarnos y crecer en las diferentes esferas de la vida.

Por ejemplo, la pérdida de un empleo puede fomentar la resiliencia de una persona al hacerlo consciente de los puntos que debe mejorar en el campo laboral.

Teniendo en cuenta este ejemplo y la importancia de salir de la zona de confort, el éxito resulta de que el individuo cuente con una perspectiva positiva ante las posibles caídas y derrotas, considerándolas como oportunidades de desarrollo y crecimiento.

Otro aspecto relevante es que, en virtud de su visión optimista, el ser humano resiliente tiende a vivir de modo más significativo, pues desarrolla relaciones más equilibradas y armoniosas con sus círculos de convivio tanto familiares y amorosas como amistosas y con compañeros de trabajo.

De esta manera, la resiliencia parte de la idea de que los eventos negativos no definen el futuro de una persona, y que aprender con los errores a partir de eventos desfavorables es esencial para que la persona pueda potencializar sus puntos fuertes y convertirse en un individuo más abierto a nuevas experiencias.

Vale la pena señalar que la resiliencia es fruto de los aprendizajes y del aprovechamiento de oportunidades, o sea, puede desarrollarse a lo largo de la vida.

En consecuencia, las personas logran optimizar su autoconfianza para enfrentar los futuros desafíos renovándose y flexibilizando su comportamiento y postura hasta alcanzar su sueño o los resultados esperados.

Principales características de una persona resiliente

Los individuos resilientes cuentan con ciertas características fácilmente identificables, tales como:

Persistencia

¿Alguna vez has oído hablar del dicho “persevera y triunfarás”? El ser humano resiliente tiene conciencia de que, para crecer, debe posicionarse y ser suficientemente proactivo como para levantarse luego de una caída.

De esta manera, para tener éxito en las diferentes esferas, la persona debe ser tenaz, tener mucha fuerza de voluntad y definir muy bien sus objetivos, así como seguir intentando a pesar de los fracasos.

Autoconfianza

La autoconfianza consiste en la capacidad de tomar las riendas de una situación o realizar una actividad esperando alcanzar los objetivos deseados y el mejor resultado posible.

Relacionada con una autoestima robusta, aquel que confía en sí mismo sabe que tiene suficiente potencial para tomar decisiones, actuar y solucionar problemas de manera efectiva y destacada.

Por lo que es resiliente al punto de encarar los desafíos aunque lo hagan salir varias veces de su zona de comodidad.

Visión optimista

A pesar de enfrentar situaciones desagradables o críticas, la persona resiliente mira la vida bajo una óptica positiva confiando en el porvenir y desechando las creencias limitantes.

De esta manera, cree que el panorama puede mejorar y se siente cómodo para trabajar a favor del cambio, confiando en su capacidad para controlar la propia vida y manteniendo una postura proactiva y eficaz.

Empatía

Bajo la óptica de la empatía en pro de la resiliencia, debemos tener presente que no se trata únicamente de ponerse en el lugar del otro, sino entenderlo y estar dispuesto a ayudarlo, más allá de la circunstancia.

Normalmente, la empatía también resulta del cúmulo de experiencias y aprendizajes. A medida que vivimos somos más propensos a entender y aceptar las vulnerabilidades de las otras personas.

Flexibilidad

Una persona flexible puede adaptarse a diferentes tipos de situación, ambiente y/o actividad, por lo que responde rápidamente a las demandas emergentes.

Para eso, considera sus particularidades, los recursos disponibles y los objetivos pretendidos.

Consecuentemente, el individuo puede enfrentar escenarios diversos manteniendo una postura optimista, cordial, perseverante y orientada a los resultados.

Creatividad

Ser creativo es fundamental para conquistar no solo metas personales, sino también profesionales.

El hecho de “pensar fuera de la caja” posibilita que las personas creen soluciones innovadoras para problemas recurrentes, no solo con el afán de resolverlos, sino también de evitar que se manifiesten futuramente.

Al ser creativo, el individuo puede solucionar problemas y aprovechar situaciones desafiantes de modo más eficiente, evitando así sucumbir a causa de la presión.

Facilidad para administrar sus emociones

Un individuo resiliente está acostumbrado a lidiar con las emociones bajo un ambiente desfavorable. Por eso, desarrolla una lectura positiva del entorno estresante, para luego reorganizar su comportamiento y posicionarse de forma más eficaz en los diferentes ámbitos.

Toma de decisiones inteligente

Como ha tenido numerosas experiencias en su vida, la persona resiliente logra tomar decisiones mucho más acertadas, dado que considera diferentes escenarios y consecuencias.

Así, su juicio crítico aliado a una excelente gestión de emociones, lo habilitan a asumir riesgos y poner en práctica las medidas que considera necesarias para alcanzar sus propósitos de vida.

5 ventajas del Coaching como proceso transformador

Como ves, podemos desarrollarnos como seres resilientes a lo largo de la vida mirando las situaciones desagradables y los errores como oportunidades de aprendizaje y, por ende, crecimiento.

¿Sabías que la disciplina de Coaching puede modificar tanto la mentalidad como los hábitos de los individuos en pro de su resiliencia?

En las próximas líneas, presentamos una lista con sus 5 principales ventajas en términos de resiliencia, adaptación al cambio y superación de obstáculos:

1. Fomenta el autoconocimiento

La base del Coaching es el autoconocimiento, es decir, un proceso que incentiva la búsqueda de las respuestas de varias cuestiones complejas en el interior de los individuos.

Quienes recurren al Coaching ponen en marcha dinámicas de autoconocimiento que ayudarán a realizar los cambios y las transformaciones que ameritan, poniendo en primer plano las prioridades y la calidad de vida.

2. Promueve la identificación de bloqueos y miedos

Uno de los principales factores que inciden negativamente en la proactividad son las creencias limitantes, también conocidas como bloqueos.

Al recurrir al Coaching, los individuos logran mejorar su percepción sobre aspectos inconscientes que puedan limitar su campo de acción.

Asimismo, esta disciplina estimula a que los clientes emprendan trayectos más arriesgados, sopesando los pros y los contras.

Esto resulta en una mentalidad más abierta, flexible y favorable para superar un reto o cumplir un sueño.

3. Permite desarrollar nuevas habilidades

Como señalamos anteriormente, la creatividad es un factor crítico de la resiliencia, en especial, porque fomenta la innovación y la estructuración de soluciones “fuera de la caja”.

No obstante, para ser resiliente, la persona no solo debe mejorar sus habilidades, sino también desarrollar nuevas competencias.

Con Coaching, la persona podrá optimizar sus talentos y descubrir nuevas capacidades en pro de una postura positiva y lista para emprender cambios que le permitan evolucionar en la vida.

4. Reduce los niveles de estrés

Es posible que en algún momento te hayas sentido frustrado por no alcanzar un determinado objetivo, lo que conlleva un aumento del estrés y potencializa el desasosiego.

A través de las sesiones de Coaching, el cliente logra minimizar la angustia y ansiedad, favoreciendo así un comportamiento más tranquilo, productivo, realizado y enfocado en los nuevos desafíos.

Esto es el reflejo de romper el paradigma de que solamente se alcanza el éxito sacrificándose y poniendo el estrés como motor del engranaje.

5. Incrementa la calidad de la toma de decisiones

Para muchas personas, tomar una decisión puede ser un gran desafío, generando ansiedad y miedo por las consecuencias. Como resultado, dejan de aprovechar las oportunidades y se quedan postradas en un mismo lugar, sin perspectivas o desafíos.

En este sentido, el proceso de Coaching te prepara para encarar posibles riesgos, saltar obstáculos y llegar al objetivo de modo consciente y ampliando tu visión respecto a la vida y sus retos.

¡Hemos finalizado!

Una persona resiliente puede caerse y levantarse muchas veces mirando siempre el futuro con optimismo y considerando a los inconvenientes como oportunidades de crecimiento y superación.

¿Quieres desarrollar tu resiliencia? ¡La disciplina de Coaching puede impulsarte a alcanzar tu mejor versión!

¡Te invitamos a comunicarte con nosotros completando el formulario disponible en nuestro sitio web y entérate cómo podemos ayudarte!

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